OSTRAS: GUÍA RÁPIDA PARA GOZAR DEL ALIMENTO MÁS LUJURIOSO ¿Cómo se abren? ¿De dónde vienen? ¿Con qué conviene maridarlas? ¿Seguro que son afrodisíacas? Si hubiese un Kamasutra ostrero, estarías a punto de entregarte al vicio.

OSTRAS: GUÍA RÁPIDA PARA GOZAR DEL ALIMENTO MÁS LUJURIOSO

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OSTRAS: GUÍA RÁPIDA PARA GOZAR DEL ALIMENTO MÁS LUJURIOSO
¿Cómo se abren? ¿De dónde vienen? ¿Con qué conviene maridarlas? ¿Seguro que son afrodisíacas? Si hubiese un Kamasutra ostrero, estarías a punto de entregarte al vicio.

OSTRAS: GUÍA RÁPIDA PARA GOZAR DEL ALIMENTO MÁS LUJURIOSO ¿Cómo se abren? ¿De dónde vienen? ¿Con qué conviene maridarlas? ¿Seguro que son afrodisíacas? Si hubiese un Kamasutra ostrero, estarías a punto de entregarte al vicio.

La ostra, ¡ay, la ostra! Cuánta retórica alrededor de un molusco -en concreto, bivalvo-, que constituye una de las especies de marisco más apreciadas. Qué de dobles sentidos, qué de alegorías y metáforas. Comerse una ostra ha pasado a ser un acto de deglución solo reservado a los dioses del Olimpo, cuando lo cierto es que cualquier mortal de Valladolid podría servirla sobre su mesa de Navidad con gran facilidad. Está ahí, a tiro de piedra, y nadie le entra. El típico caso de amor platónico, hasta que abres la boca y permites que el manjar se deslice por tu garganta. Alguien te dijo una vez que le sentó mal; ya, ya. Otro te contó que se puso como una moto (menudo fantasma). Vamos a desmontar los mitos alrededor de un alimento más mundano de lo que crees, con una relación calidad precio muy razonable, y ciertamente obsceno si sabes qué teclas hay que tocar.

Antes de lanzarte al agua en busca de un futuro más prometedor, aprende a nadar. Las ostras pueden capturarse en el fondo del mar, donde duermen en sus camas, pero también en aguas poco profundas con rastrillos manuales. Ahora bien, la recolección artesanal no sirve para hacerse rico. Por lo general, los grandes productores cuentan con criaderos repartidos por las costas y los estanques, donde se trabaja con cepas, que primero se sumergen en el agua dentro de cestas (‘cubanitos’) y luego se disponen en hileras colgando sobre un soporte (‘bateas’). Así permanecen durante uno o dos años, dependiendo del tamaño que se quiera lograr, hasta que alguien viene a cortar la cuerda. Ahora bien, la ostricultura es inabarcable: existen variedades que se crían en aguas frías y más tarde se desplazan a las cálidas en busca de mayor carnosidad; otras se instalan unos meses en los famosos « claires » franceses para lograr el afinamiento del sabor.

https://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2018/12/14/articulo/1544779585_828008.html